Creo que uno nunca está preparado para oír, las cosas que no tiene
uno muchas ganas. Porque te juro que puse mi cielo y todo mi corazón
en esto que nacía en mí para tu alma. Si bien me daba cuenta que
no era igual al mío el interés que mostrabas, me alimentaba de
mi fe para poder creer en tus palabras.
Te dejo una parte de mi ser, mis sueños y toda mi voz; me llevo este
gran amor que sentí yo. Te dejo mi luz y mi color llenando en ti cada
rincón y si elegimos este amor... no fue casual, entiéndelo
No hay comentarios:
Publicar un comentario